12 febrero de
2019, Boston, Massachussets
No tan querido amor
del pasado:
¿Sabes? (aunque
nunca lo sabras) me gustaría decir que es la ultima carta que te escribo, me gustaría
decir que este es el final y que entonces por fin estoy lista para decirte adiós,
pero, aunque lo diga y los demás lo crean, tu y yo sabemos que solo son
mentiras. Mentiras, hablemos ahora de las mentiras; aquí va una: decir que me querías.
No tengo conocimiento de lo que pasaba por tu cabeza cuando pensabas en mí y aunque
sé que tal vez pudiste llegar a quererme, sé que no puedo tomar el atrevimiento
de decirlo en voz alta. Tus sentimientos hacia mi fueron demasiado efímeros, si
es que alguna vez los tuviste. Y no es que este dudando de tu palabra, es solo
que nunca tuviste la valentía suficiente de decirme las cosas como eran,
simplemente dejaste que pensara lo que yo quería y al final, lo que yo quise no
fue lo que me podías dar. ¿sabes? Aunque quisiera, nunca podría culparte de algo
porque, al final, no paso nada, solo me rompiste el corazón (corrección: yo
misma me lo rompí) y te llevaste un pedazo de mi, que a cuentas finales no podría
extrañar porque es tuyo, es tuyo. Y si hablamos de cosas que te pertenecen, podrías
ponerme en esa lista. Aquí me tienes, hasta el final del mundo, hasta que las
estrellas se apaguen, hasta que el sol deje de brillar, aquí me tienes. Y sé
que no podría considerarme de entre las diez posesiones mas preciadas que
tienes (aunque quisiera) y sé que ahora ya no te importaría si te dijera que
aun te amo y sé que ahora soy parte de tu pasado (si es que alguna vez fuimos
presente), es solo que en días como hoy extraño esa nada que había entre
nosotros y me vuelvo a preguntar si algún día vas a volver. Hasta el próximo día
de lluvia mi amor.